Beneficios de la vitamina c en el sistema inmune

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En la actualidad se ha considerado notoriamente el papel coadyuvante que podría tener la infusión endovenosa de vitamina C en la respuesta del organismo frente a la infección por coronavirus.

La vitamina C es una vitamina hidrosoluble, cofactor esencial en numerosas reacciones enzimáticas que median una variedad de funciones biológicas esenciales.

Se considera un poderoso antioxidante con propiedades antimicrobianas y antiinflamatorias.

Linus Pauling, bioquímico galardonado con el premio Nobel, afirmó que la vitamina C tiene efectos beneficiosos sobre la salud cardiovascular, mejora la función inmune del cuerpo para superar las infecciones e incluso ayuda al tratamiento contra el cáncer.

Según la revisión publicada en la Revista de Nutrición Humana y Dietética, la vitamina C tiene efectos beneficiosos para el sistema inmune innato y adaptativo.

Específicamente parece estimular las células Natural Killer y contener la disminución de linfocitos después del ejercicio.

Mejora la quimiotaxis de neutrófilos acelerando la recuperación en las infecciones. Por el contrario, deficiencias en esta vitamina parecerían incrementar la susceptibilidad a infecciones, así como se han observado en individuos con distintas patologías crónicas, como por ejemplo el cáncer.

La cantidad diaria recomendada es aproximadamente de 80-90 mg para un adulto, si bien nuevas publicaciones siguen comentando los niveles necesarios a ingerir en la dieta para cubrir las necesidades genéricas y disminuir el riesgo de desarrollar patologías crónicas asociadas.

La vitamina C, presente en frutas y verduras, podría tener efecto sobre el sistema inmune innato y adaptativo, ya que parece influir en las respuestas inmunes tanto celulares como humorales.

Según explica la nutricionista Lilian Contreras, “las frutas cítricas como el kiwi, mandarinas, naranja y frutillas, y también verduras como el brócoli, coliflor, col risada, pimientos, espinacas y tomate son ricos en esta vitamina, por lo que es importante aprovechar de consumirlas, sobre todo en esta época del año”, sostiene.

La especialista indica que la mejor forma de consumir los alimentos con esta vitamina es a través de vegetales frescos, pues se evita la oxidación del micronutriente.

“Las frutas y verduras que se consumen crudas se deben almacenar en lugares donde no se puedan exponer directamente al sol”, destaca.

Asimismo, recomienda, es importante tener en cuenta que las frutas con alto índice de vitamina C, se deben comer con cáscara (en la medida que sea posible) y si se hace un jugo o un zumo hay que beberlo de forma inmediata para obtener todos los beneficios que estos proporcionan.

Asimismo, la especialista detalla que la vitamina C desempeña variadas funciones positivas, las cuales tienen que ver con la función y capacidad antioxidante, síntesis de colágeno y de glucosaminoglicanos, biosíntesis de ácidos biliares y degradaciones hormonales, contribuir al funcionamiento del sistema nervioso y estimulación del sistema inmune, y la absorción y metabolismo de hierro.

En resumen, la vitamina C es un micronutriente esencial que contribuye también en la defensa inmune.

La combinación sinérgica de enfoques terapéuticos que tienen en cuenta las necesidades en micronutrientes junto a cuidar la señalización inmunitaria, objetivo de la microinmunoterapia podrían ser de interés para apoyar el organismo en cuadros infecciosos propios del invierno como catarros o resfriados, así como en otros trastornos.

por: Dra Mosqueda Ascanio

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