El ajo y sus beneficios.

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El uso del ajo (Allium sativum) como remedio medicinal está documentado
desde el tercer milenio a.C. por parte del antiguo Egipto.

Los grabados encontrados en la Pirámide de Keops de Gizeh manifiestan que los faraones
egipcios daban ajos a los trabajadores de sus pirámides para que éstos se
mantuvieran sanos y fuertes.

En el papiro de Ebers, datado del año 1.700 a.C. se describen remedios para la salud que incluyen la planta del ajo, de hecho, se cree que este alimento llegó a ser sagrado para esta cultura.

De forma más distante en la cronología, en textos de Herodoto, Teofrasto,
Aristóteles, Plinio, Galeno y Dioscórides, se nombra al ajo como un alimento
medicinal.

Otros usos del ajo como remedio natural para la salud los encontramos en
el Imperio bizantino, de hecho, en la Edad Media el ajo era incluido de forma
oficial en la farmacopea como medicamento ante úlceras y dolor de oídos, siendo
utilizado también para neutralizar venenos y tóxicos.

En el siglo VII la prestigiosa Escuela de Salermo lo incluyó como uno de los
medicamentos más respetados.

Como curiosidad diremos que el ajo llegó a América a finales del siglo XV de
mano de los españoles, siendo en la actualidad un alimento ampliamente
utilizado en el continente americano.

Desde entonces el ajo es uno de los fitofármacos más importantes que
pueden utilizarse en la medicina natural y tradicional.

Tiene múltiples actividades biológicas demostradas utilizables en enfermedades de distintos sistemas como: cardiovascular, respiratorio, inmunológico, entre otros.

Tiene diversos efectos biológicos en el ser humano: antiinflamatorios, antiartrítico, antirreumático,cardiotónico, vasodilatador e hipolipemiante, analgésico, antipirético,
antihipertensivo, antiparasitario, diurético, antiespásmodico, expectorante y
tónico.

Reduce los problemas cardiovasculares: un estudio publicado por Molecular
and Cellular Biochemistry encontró que el ajo disminuye la presión arterial,
especialmente en personas que sufren de hipertensión.

Esto puede prevenircomplicaciones como ataques cardiacos o accidentes cerebrovasculares.Además, una publicación de Pakistan Journal of Pharmaceutical Sciencesprobó que comer ajo crudo en ayunas aumenta el colesterol HDL (bueno), baja
el colesterol LDL (malo) y los triglicéridos en la sangre.

Los investigadores indicaron que el ajo es una buena opción para tratar la
hiperlipidemia, es decir, el exceso de grasas en el torrente sanguíneo cuando los
pacientes no toleran los fármacos. No obstante, lo mejor es consultar a un
médico antes para que evalúe la situación.

Es desinflamatorio: de acuerdo con un artículo de Journal of Medicinal Food,
el ajo puede combatir la inflamación gracias a un compuesto llamado disulfuro
de dialilo. Por ello, este alimento se usa como desinflamatorio natural para la
artritis.

Sin embargo, un estudio de Food and Chemical Toxicology concluyó que el
calor reduce sus efectos contra la inflamación, de modo que se recomienda
consumir ajo crudo y lo más fresco posible para notar sus beneficios.


Regula los niveles de azúcar: una investigación publicada por Diabetes,
Metabolic Syndrome and Obesity determinó que los pacientes diabéticos que
complementaron su tratamiento médico con ajo en ayunas mostraron una
disminución significativa de sus niveles de glucosa, en comparación con quienes
no lo comieron.


Se aconseja tener precaución en personas con diabetes o hipoglicemia y en
aquellas que toman drogas, hierbas, o suplementos hipoglicemiantes. Se tiene
asociación con hipotiroidismo o nódulos tiroideos.

Se han reportado deoligoespermia un conteo bajo de esperma en ratas, pero no en humanos.De esta manera, el ajo puede ser una adición saludable dentro tus hábitos
alimenticios, siempre y cuando estés bajo supervisión médica.

Mejora la memoria: además de sus beneficios para la salud cardiaca y el
sistema inmune, un artículo de The Journal of Nutrition demostró que el ajo
aumenta las enzimas antioxidantes del cuerpo, encargadas de proteger tus células contra el daño oxidativo.

A su vez, un menor daño oxidativo reduce el riesgo de padecer
enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y la demencia. De igual
forma, los resultados señalan que el ajo es capaz de favorecer las funciones
cognitivas.


A pesar de sus múltiples beneficios se debe tener precaución en caso de
trastornos de la coagulación por favorecer la aparición de hemorragias.

En cuanto al embarazo y lactancia no deben ingerirse dosis que excedan las
cantidades que se utilizan en las comidas. Está contraindicado en el
hipertiroidismo y la úlcera gastroduodenal.


Recuerda que el consumo de este alimento debe complementarse con otro
hábitos saludables para conseguir sus beneficios

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